UN SOFÁ PARA TODA LA VIDA

UN SOFÁ PARA TODA LA VIDA

¿Cuáles son los elementos clave a tener en cuenta para decidir bien? ¿Cuál resultará más cómodo incluso con el paso de los años? El sofá no solo es la pieza estrella del salón por su volumen, sino porque es uno de los muebles a los que más uso damos.

¿Qué queremos una sesión de cine en casa? Pues es nuestra butaca reservada. ¿Vienen amigos? Siempre acaba siendo testigo silencioso y cómplice de los momentos compartidos. Para leer, para descansar, para toda la familia... Nos hemos propuesto que aciertes de pleno en la elección de tu sofá. ¡Damos solución a todas tus dudas! Una guía infalible para renovarlo y triunfar.

El sofá tiene una misión complicada: adaptarse a toda la familia y a todos los usos que le deis –ver la tele, leer, charlar...–. Pero además, debe ser resistente; para comprobarlo, aplica el truco del arquitecto de interiores Javier Carrasco: "Para comprobar si un sofá aguantará el trote diario es levantar una de sus patas delanteras a 15 cm del suelo. Si la otra se levanta a la misma altura (no queda más baja) es que el armazón es resistente". Sigue leyendo porque encontrarás más trucos para hacer una buena elección.

Primero mide tu salón. Luego, elige el sofá.

Cuando vayas a comprar un sofá, llévate contigo tres datos básicos: las medidas del salón, su distribución y, aunque pueda parecer obvio decirlo, cuántas personas lo utilizarán a diario. Y una vez allí, tómate tu tiempo para probar diferentes modelos. "Es importante probar distintas maneras de sentarte, aparte de elegir asientos fijos o extraíbles, motorizados, etc", cuenta Carlos Micolau, especialista de Sofás bcn. Y tener en cuenta que para que un sofá sea cómodo, no debe ser ni blando ni duro. Según Micolau, "para ello, los rellenos deben ser de calidad. Hoy, por ejemplo, se utilizan espumas de alta resistencia que se deforman poco". Aun así, como norma general el respaldo debe ser más blando que el asiento.

Comprueba que te sentarás cómodamente

Para asegurar la comodidad, un sofá debe cumplir cinco condiciones que puedes comprobar en la tienda:

1. Al sentarse, las caderas nunca deben quedar más hundidas que las rodillas para que no te cueste incorporarte.

2. Al apoyar la espalda contra el respaldo del sofá, debes poder apoyar los pies en el suelo.

3. Con la espalda apoyada en el respaldo, los riñones deben quedarte protegidos evitando que el cuerpo se deslice hacia abajo.

4. Al sentarte, el borde del asiento no debe presionarte la parte posterior de la rodilla.

5. Y debes poder apoyar el brazo en el reposabrazos, que tendrá que estar a la altura del codo, no más bajo.

La estructura más resistente

"Los sofás de calidad están pensados para durar muchos años", dice Micolau. ¿Pero cómo saber si el que elegimos es "de calidad"? Tres son los requisitos que debe cumplir.

Uno: tener una estructura de madera maciza o metálica –de acero o aluminio–.

Dos: contar con un sistema de cinchas o de muelles en zig-zag que aguante los cojines. Sea uno u otro sistema, lo ideal es contar con un mínimo de cinco tiras paralelas al chasis por cinco perpendiculares por cada asiento.

Y tres: que las patas formen parte de la propia estructura del sofá. Porque las que están atornilladas son más inseguras y, al mover el sofá para limpiar, suelen acabar aflojándose.

El mejor material por dentro y por fuera

Otro factor que determina la resistencia del sofá es que sea transpirable. Y para eso, es básico el tapizado. Además, cuanto más transpirable, mayor confort dará. También el relleno será clave para que transpire. ¿Cuál es el mejor? Para los asientos, la pluma de oca o pato por su comodidad –aunque su precio es alto–. Otras buenas opciones son la viscoelástica, los muelles o la espuma de poliuretano HR, que tiene una gran resistencia y durabilidad, y además se deforma poco. Los respaldos deben ser de pluma, de fibra hueca siliconada de alta recuperación o de espuma HR. Según nuestro experto, "un sofá es como un zapato. Con el tiempo, se va adaptando a nuestro cuerpo", por ello iremos ganando comodidad pero también se irá desgastando, de ahí que aconseje "cambiar los rellenos de espuma cada 5-6 años para recuperar la densidad y no perder confort".

Fundas, estilo y protección

¿Tienes niños? Cubrir el sofá con una funda te permitirá proteger su tapicería y será más fácil limpiarlo a menudo.

Cambian el salón. Con una funda de color puedes renovar el look del salón. Puedes tener una distinta para cada época del año.

Se adaptan perfectamente a cualquier estructura, incluso a chaise longues y a sofás con sistemas mecanizados.

Las mejores tapicerías para el sofá

Algodón

• Muy elástica, es una tapicería resistente y no se deforma con facilidad.

• Es fresca, lo que la hace ideal para dar un look natural a tu sofá y con ello, a tu salón.

• En mil colores y estampados, es una tapicería muy adaptable a todo tipo de decoración.

Chenilla

• Muy suave al tener una mezcla de tejidos que le dan un acabado aterciopelado.

• Con mezcla de fibras sintéticas y naturales es más resistente y se arruga menos.

• Es cambiante por su efecto tornasolado, que hace que modifique su color según la luz que recibe.

Piel

• Resiste bien el paso del tiempo. E incluso desgastada tiene un plus decorativo.

• Adaptable a todo tipo de ambientes, desde los más modernos a los más clásicos.

• Fácil de limpiar con un paño humedecido en agua y con crema especial cada 4 o 6 meses.

Técnica

• Nuevo material que se caracteriza por su resistencia a las manchas.

• Con tratamiento "Aqua Clean", que permite eliminar cualquier mancha solo con agua.

• Con variedad tanto de texturas como de colores, esta tapicería se adapta a cualquier estilo.

Un sofá blanco es una buena elección

Ayuda a sumar metros y luz. El blanco es luminoso y si recibe la luz del sol, la refleja más todavía. A la vez, es un tono que reduce el peso visual del sofá, y aunque sea un modelo grande, parecerá que ocupa menos espacio.

Permite redecorar por muy poco. Un sofá blanco es una base neutra capaz de adaptarse a cualquier estilo o estación solo con los detalles. Cambia los colores y los tejidos de los cojines, y tanto el sofá como el salón parecerán otros.

Favorece la sensación de orden. El color blanco es relajante a la vista y crea espacios de calma, un efecto que potencia la sensación de armonía y orden en el salón.

Es más limpio de lo que crees. Elígelo desenfundable y con una tapicería muy resistente, como algodón o chenilla. Así, ante cualquier mancha, bastará con lavar la funda y quedará como nuevo. Y un truco: un tapizado con textura –chenillas o terciopelos– disimulará más las manchas.

Sofás con un plus que aprovechan el salón

Con sitio para guardar. Hay sofás con espacio bajo el asiento de la chaise longue, ideales para guardar mantas o cojines. Y otros con estantes en los laterales de los brazos, perfectos para guardar objetos pequeños como libros y mandos.

Con tecnología. Los sofás con asientos deslizantes sincronizados con los respaldos se convierten en tumbonas en menos de un minuto. También los hay con altavoces integrados que se pueden conectar al móvil o a la tele.

Con varios usos. Los sofás cama han mejorado sus mecanismos y ahora son mucho más cómodos y fáciles de usar. Y otros sofás incorporan accesorios como bandejas o mesillas perfectos para cuando no cabe una mesa de centro.

Fuente: elmueble.com